Cómo montar un armario de cultivo interior: equipo completo y en qué orden comprarlo

Montar un armario de interior no es comprar una lista de productos: es encajar cinco sistemas que dependen entre sí. Si el extractor no acompaña a la potencia de la luz, la temperatura se dispara. Si el armario es más pequeño que la luminaria, quemas las puntas. Esta guía va en el orden en que conviene decidir, no en el orden del catálogo.

1. El armario marca todo lo demás

La medida del armario condiciona la potencia de luz, el caudal del extractor y el número de macetas. Los tamaños que más se mueven en nuestra tienda son tres:

MedidaPara qué daLuz habitual
60 × 60 × 160 cm1–2 plantas, o armario de madres y esquejes100–150 W LED
100 × 100 × 200 cm4 plantas en maceta de 11–18 L200–300 W LED
120 × 120 × 200 cm4–6 plantas, el formato más equilibrado300–480 W LED

Fíjate en la altura antes que en la superficie: entre la luminaria y la copa necesitas margen de trabajo, y ese margen se lo come el equipo colgado del techo. Con 160 cm vas justo; 200 cm es lo cómodo. Puedes ver medidas y calidades de lona en armarios de cultivo.

2. Iluminación: el componente que no conviene ajustar a la baja

Es donde más se nota la diferencia de calidad y donde más caro sale equivocarse. Hoy la referencia son los sistemas LED, por consumo y por control del calor, aunque las luminarias de descarga siguen teniendo su público. Como regla práctica de partida, cuenta unos 200–300 W reales por metro cuadrado y sube desde ahí según lo que quieras exigirle al espacio.

Necesitarás además un temporizador para automatizar el fotoperiodo: es una de las piezas más baratas del montaje y la que más disgustos evita.

3. Extracción: el error más común del principiante

Un armando cerrado sin renovación de aire acumula calor y humedad, y ahí llegan los problemas. El cálculo básico: volumen del armario en m³ × 40 a 60 renovaciones por hora. Un 100 × 100 × 200 son 2 m³, así que buscas entre 80 y 120 m³/h de caudal efectivo, contando que el filtro de carbón resta bastante. Tienes el detalle del cálculo, con tabla por medidas, en nuestra guía de extracción.

Además del extractor, añade un ventilador de recirculación dentro del armario: mueve el aire entre las plantas, refuerza los tallos y rompe las bolsas de humedad donde aparecen los hongos.

4. Sustrato, macetas y riego

Para empezar, un sustrato de producción preabonado de calidad perdona muchos errores: trae alimento para las primeras semanas y te deja aprender sin ir corriendo detrás de la tabla de nutrientes. Si te atrae más el control fino, la fibra de coco responde mejor y más rápido, pero exige riegos y ajuste de pH y EC más disciplinados.

En macetas, las macetas de tela airean la raíz y son difíciles de encharcar. En volumen, de 11 a 18 litros cubre la mayoría de los montajes de cuatro plantas.

5. Medir: la diferencia entre cultivar y adivinar

Un termohigrómetro y un medidor de pH y EC son las dos herramientas que convierten un problema difuso («las hojas están raras») en un dato concreto. Sin ellas, cualquier diagnóstico es una conjetura. Todo el instrumental está en instrumentos de medida.

En qué orden comprarlo

  • Imprescindible desde el día uno: armario, luminaria, temporizador, extractor con filtro, sustrato, macetas y termohigrómetro.
  • En la primera semana: ventilador de recirculación, medidor de pH y EC, y regulador de pH.
  • Cuando ya tengas rodaje: control de clima automático, deshumidificador y tabla de aditivos.

Si tienes que recortar presupuesto, recórtalo en accesorios, nunca en luz ni en extracción. Son las dos piezas que condicionan el resultado de todo lo demás.

¿Dudas con una medida concreta o con encajar el equipo que ya tienes? Escríbenos desde contacto o pásate por la tienda de Vitoria-Gasteiz: dimensionar un armario en persona lleva cinco minutos. También puedes ver todo el material en la sección de cultivo.

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