Fertilizantes para cultivo

Cómo leer (y adaptar) una tabla de fertilizantes sin pasarte de abono

Todas las marcas de fertilizante publican su tabla: una cuadrícula con las semanas en horizontal y los productos en vertical. Son útiles, pero se malinterpretan con facilidad, y el resultado suele ser el mismo — plantas sobrealimentadas. Esto es lo que conviene entender antes de seguir una al pie de la letra.

Una tabla es un techo, no una receta

Las dosis de una tabla están calculadas para un cultivo de referencia en condiciones ideales: la genética que la marca usó, su agua, su sustrato y su luz. Tú tienes otras cuatro variables. Por eso, la práctica que mejor funciona es empezar entre el 50 % y el 70 % de lo que indica y subir solo si la planta lo pide.

La lógica es asimétrica: una carencia leve se corrige en dos riegos, mientras que un exceso de sales exige lavar el sustrato y frena la planta una semana larga. Cuando dudes, quédate corto.

Qué es cada bloque de productos

  • Base. El alimento principal, normalmente separado en crecimiento y floración. Es lo único verdaderamente imprescindible.
  • Estimulantes de raíz. Para las primeras semanas, cuando la planta está construyendo el sistema radicular.
  • Estimulantes de floración. Actúan en la transición y las primeras semanas de flor.
  • Aditivos. Silicio, enzimas, microorganismos, correctores. Ayudan, pero ninguno arregla una base mal dosificada.

En la tienda están agrupados igual: la base de nutrientes por un lado y los estimulantes por otro, además de la línea orgánica para quien prefiere trabajar sobre suelo vivo.

El sustrato cambia la tabla entera

Una tabla pensada para tierra no vale tal cual para coco. En coco riegas más a menudo, con solución completa desde el primer día y con más atención al calcio y al magnesio. Y si tu sustrato viene preabonado, las primeras semanas de la tabla sencillamente no se aplican: el sustrato ya lleva ese alimento dentro. Repasamos las diferencias en la guía de sustratos.

Tu agua también cuenta

El agua de grifo no es neutra: trae sales disueltas que ya suman EC antes de que añadas nada. Si tu agua sale a 0,4 mS/cm, esa cifra hay que descontarla del objetivo. Por eso el medidor de pH y EC no es un capricho: es lo que convierte la tabla en algo aplicable a tu caso concreto.

FaseEC orientativa (total, incluida el agua)pH en tierrapH en coco
Esquejes y plántulas0,4 – 0,8 mS/cm6,2 – 6,55,5 – 5,8
Crecimiento1,0 – 1,4 mS/cm6,2 – 6,85,5 – 6,0
Floración1,4 – 2,0 mS/cm6,3 – 6,85,8 – 6,2
Últimas semanasa la baja6,56,0

Son cifras orientativas de partida, no dogmas: una genética vigorosa aguanta más, y una delicada te avisa antes.

Cómo interpretar lo que ves en la planta

  • Puntas quemadas y hoja verde muy oscura suelen indicar exceso, no falta. La reacción correcta es bajar, no subir.
  • Amarilleo desde las hojas de abajo en floración avanzada es normal: la planta moviliza sus reservas.
  • Manchas o clorosis entre nervios apuntan muchas veces a un pH que bloquea la absorción, no a que falte ese elemento.

Antes de añadir nada por una carencia aparente, comprueba el pH del riego. Buena parte de las carencias que se ven en un armario son problemas de absorción, no de nutrición.

Tres reglas que ahorran disgustos

  • No mezcles líneas de marcas distintas hasta que domines cada una por separado.
  • Añade los productos al agua de uno en uno y removiendo, nunca concentrados unos sobre otros.
  • Ajusta el pH siempre al final, cuando ya está todo disuelto.

Si nos dices tu sustrato, la marca que llevas y la EC de tu agua, te ayudamos a ajustar la tabla a tu caso: escríbenos o pásate por la tienda. Tienes todo el abonado en fertilizantes y el instrumental en instrumentos de medida.

Publicaciones Similares

Últimas guías de cultivo

Ver todas las guías →