Protección y Limpieza

Guantes de nitrilo sin polvo, alcohol o peróxido de hidrógeno para desinfectar herramientas, gafas de protección y demás material de higiene forman la primera línea de defensa de cualquier sala de cultivo. Trabajar con las manos protegidas evita que la resina se pegue en dedos y herramientas (algo especialmente molesto durante la manicura o el trasplante), y también reduce el contacto directo con fertilizantes concentrados o reguladores de pH, que pueden irritar la piel si se manipulan sin guantes de forma habitual.

Mantener tijeras, macetas y superficies de trabajo desinfectadas entre plantas o entre cultivos corta la cadena de contagio de hongos, ácaros y virus que de otro modo se transmitirían de una planta a otra a través de las propias herramientas. Trabajar limpio no es un capricho estético: es la primera y más barata barrera contra plagas y enfermedades, mucho más fácil de mantener con una rutina sencilla de limpieza que de corregir después con tratamientos una vez que el problema ya se ha instalado en la sala.

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